El mensaje
Primero, una pregunta incómoda
El pastor no empezó por Apocalipsis. Empezó por algo más cercano: la diferencia entre los que están y los que aparecen.
«Vengo cuando puedo, vengo cuando quiero, vengo cuando a lo mejor necesito de Dios». Esa es la dinámica en la que él reconoce que la iglesia ha caído —y se incluyó—: ver a Dios «como el genio de la lámpara maravillosa, como alguien al que necesitamos, o él tiene que darnos lo que queremos, porque si no nos enojamos y nos ofendemos y nos peleamos con él». Exigimos, pero no estamos dispuestos a dar.
Y para explicarlo contó un cuento. Una familia se moría de hambre, y en el corral estaban la gallina y el cerdito. La gallina le propone al cerdito hacer algo por ellos: unos huevitos con tocino. La gallina puja y pone el huevo. El cerdito muere.
En la obra de Dios, en el camino de Dios, me he dado cuenta que algunos caminamos siendo gallinas y algunos caminamos siendo puerquitos. ¿De cuáles eres tú?
Si el mensaje incomoda, dijo, ese es el propósito: «No venimos a la iglesia —o al menos en esta iglesia— a encontrar sermones cómodos o centrados en ti».
Por qué conocer el final cambia todo
Cuando alguien te cuenta cómo acaba una película antes de verla, algo se modifica: puedes llorar y gritar en la sala, pero ya sabes lo que viene. Aunque las cosas se pongan mal en la pantalla, tú estás tranquilo — al final no van a matar al héroe, al final los que están separados se van a casar.
Eso es lo que el pastor vino a hacer con la vida: contar el final.
El mundo en el que habitas tiene un final. Ya hay una historia que está escrita en la Palabra de Dios que va a pasar, quieras o no quieras, creas o no creas.
Y la consecuencia de saberlo no es informativa, es práctica: «vas a dejar de flotar en el Evangelio, vas a dejar de ser un asistente a una iglesia, y te vas a convertir en un discípulo de Jesucristo». Porque la comisión que Jesús dejó no fue hacer creyentes ni llenar sillas, fue hacer discípulos: «aquel que está dispuesto a obedecer y vivir para su maestro».
Le puso cara a eso con la suegra de Pedro. Jesús ora por ella, es sanada, y lo primero que hace al levantarse es servirle. «Me impacta eso: ese es un corazón agradecido, un corazón que entiende, un corazón de discípulo».
Lo que nos tiene distraídos
Antes de abrir Apocalipsis, el pastor puso el dedo en por qué casi nadie piensa en el final: estamos demasiado entretenidos con tonterías.
Contó algo de esa misma mañana. Su esposa le mostró un video de un perrito, muy bonito. Él le preguntó si sabía qué era la inteligencia artificial. Ella dijo que no creía que lo fuera. Él sí.
Qué triste que casi el 80% de lo que le estás dando scrolling en tu Instagram o está fotoshopeado —porque el gordo se hace flaco, o el cachetón se quita los cachetes— o son cosas de la inteligencia artificial, para tenernos como zombies, distraídos, deseando cosas que ni siquiera son reales. Cuando lo que es real, que está en la Palabra de Dios, está avanzando, y en cualquier momento Cristo puede venir y no nos encuentra preparados.
Y el mecanismo del deseo lo describió sin rodeos, leyendo 1 Juan 2: el mundo ofrece placer, un apetito insaciable por lo que vemos, y orgullo por lo que logramos. En concreto:
El carro que tienes es el más bonito hasta que ves el de tu vecino. La casa que el Señor te dio y que estrenas es la más bonita hasta que entras a la de tu compadre. Y lo que era felicidad se vuelve en enojo, y ya estás pensando en cómo puedes hacer el upgrade.
Aquí marcó un límite que repitió varias veces, para que no se malentendiera: no está mal tener. «Yo tengo cosas, Dios me ha bendecido». Lo que está mal es dar la vida por esas cosas, y amarlas más que a Cristo. «No está mal tener; lo que está mal es darle la posición que no es adecuada».
Y dejó una pregunta para revisarse: las cosas que te tienen infeliz hoy, ¿cuántas de ellas son por algo que no pudiste comprar, un puesto que no alcanzaste, un viaje que no hiciste?
El final, en cinco partes
Aquí abrió Apocalipsis 21. El libro, dijo, «nos provee un adecuado final a la extraordinaria historia de la Biblia acerca de Dios y la humanidad».
Uno. Un cielo nuevo y una tierra nueva. El primer cielo y la primera tierra desaparecen. También el mar. Y ahí el pastor lo trajo a Monclova con humor: «también el mar: Vallarta, Cancún, todo. Así es que ve desde ahorita, aprovecha; es más, en septiembre ya es temporada baja». Luego la pregunta en serio: si todo lo que hay ahora va a desaparecer, ¿por qué damos nuestra vida por tener posesiones?
Dos. Habrá una nueva ciudad. La nueva Jerusalén, creada por Dios. Y con eso, la pregunta que sostiene medio mensaje: «si va a existir una nueva ciudad, te quiero preguntar algo: ¿no valdría la pena invertir en ella?».
Lo explicó con su propia experiencia: amigos y corredores de bienes raíces que le han ofrecido terrenos baratos antes de que abra una zona. Ha invertido en algunos. «Algunos han jalado, algunos no. Pero te digo algo: lo que la Biblia dice es infalible».
¿Qué estás invirtiendo en la eternidad? ¿Ya tienes de perdido un cachito de tierra? ¿Ya tienes una casita? ¿O vas a brincar así nomás: «ay, fui salvo, pero pasé»?
Y respondió qué sí se puede llevar allá: no un terreno — a la gente que amas, que está a tu alrededor y que no conoce a Jesús. «Y muchas veces no somos capaces ni siquiera de invitar a una persona aquí».
Fue en este punto donde habló de sí mismo. Que ha predicado enfermo, sin poder hablar, después de manejar mucho, porque ama al Señor y entiende el papel que le dio. Y cómo espera ese día:
Aunque el Señor no me dé ni un pedacito de tierra, con que me dé un abrazo y un beso y me diga «bien, siervo fiel, hiciste lo que te mandé a hacer, hijo» — con eso es suficiente.
Tres. Viviremos con Dios por la eternidad. El hogar de Dios estará entre su pueblo; él mismo estará con nosotros. Y de ahí salió la pregunta más directa del mensaje:
Si vamos a estar con Dios por la eternidad, ¿por qué te esperas hasta llegar allá para empezar a construir una verdadera relación con él? ¿Por qué no empezar desde ahora? ¿Por qué no empezar a vivir en este mundo como si ya estuviéramos en ese lugar a donde vamos a ir?
Y el lugar donde eso empieza es la Biblia. Por eso manda un video casi diario desde hace cinco años: «lee la Palabra, conoce a Jesús. Cada vez que tú abres la Biblia estás viendo a Jesús a los ojos». Con una advertencia sobre sí mismo que vale la pena subrayar: «no te creas todo lo que predica el pastor; por favor, ve y compruébalo en la Biblia».
Cuatro. El sufrimiento se irá. Esta parte la dirigió a quien llegó cargando algo: «para aquellos que hemos llorado, para aquellos que tenemos una pena, para aquellos que hemos pasado situaciones difíciles». Dios secará toda lágrima; no habrá más muerte, ni tristeza, ni llanto, ni dolor.
Y fue honesto con el presente: claro que aquí sigue habiendo dolor. «Estamos en el mundo, nos lastimamos, nos golpeamos, nos tropezamos, es normal. Pero va a haber un momento donde no va a haber nada de eso». La promesa es el destino, no una exención de hoy.
Cinco. La herencia no es para todos. Dios hace nuevas todas las cosas, y da a beber gratuitamente del agua de la vida. Pero la herencia es para «los que salgan vencedores»: los que conocieron a Jesucristo, se entregaron a él y vivieron en comunión con él.
Caer no es lo mismo que practicar
El pastor leyó el versículo duro —la lista de los que quedan fuera— y en lugar de dejarlo caer como amenaza, lo aclaró. Sabía que alguien estaría pensando «híjole, yo todavía caigo en algo de esto»:
Hay una gran diferencia entre a veces caer o equivocarte —porque no somos perfectos y vamos a seguir cayendo— y practicarlo como si fuera deporte, y emocionarte y hacer eso sabiendo que eso no le agrada a Dios.
De ahí su pregunta: ¿eres de los que han sido limpiados por la sangre de Cristo y se esfuerzan en vivir una vida que lo honra, o de los que se deleitan en el pecado y no quieren nada con Dios? «Hay un destino para cualquiera de los dos».
Y sobre lo que no entra a esa ciudad se detuvo en la idolatría, con una definición que sirve como medida personal:
La idolatría ocurre cuando el corazón humano coloca cualquier cosa creada por encima del Creador.
No solo figuras: cualquier cosa de este mundo puesta en el lugar de honor. «Y el Señor no le da su gloria a nadie, solamente a él».
El único acceso
Solo entran los que tienen su nombre escrito en el libro de la vida del Cordero. Y ahí el pastor cerró el argumento: Jesús es el único que da acceso a la vida eterna, el único que lleva a esa ciudad, el único que garantiza el lugar donde no habrá sufrimiento ni dolor ni muerte.
Porque hay algo que nadie en la sala va a poder esquivar: «si hay algo que todos los que estamos aquí vamos a experimentar es o la muerte o la venida de Cristo».
Se disculpó por incomodar, y a la vez no se retractó: «no te incomodé yo: es la Palabra de Dios». Y dijo cuál es su deseo — que cada uno de los que estaban ahí esté un día en esa ciudad. La invitación fue para quien, si esta noche muriera, no tendría la seguridad de ir al cielo: entregarle la vida a Jesucristo, porque él pagó el precio en la cruz.
Y el resumen de cómo se vive a partir de saber cómo termina la historia lo dejó en una sola frase:
Dejando de afanarnos por lo que hay en el mundo —que se va a acabar— y amando a Cristo sobre todas las cosas.
Los versículos del mensaje
Todos en Nueva Traducción Viviente (NTV), en el orden en que se usaron.
«Esta es una revelación de Jesucristo, la cual Dios le dio para mostrar a sus siervos los acontecimientos que deben suceder pronto. […] quien relató con fidelidad todo lo que vio. Este es su relato de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo. Dios bendice al que lee a la iglesia las palabras de esta profecía y bendice a todos los que escuchan el mensaje y obedecen lo que dice, porque el tiempo está cerca».
El pastor hizo notar la nota al pie de «pronto»: también se traduce «de repente» o «rápidamente». Y subrayó que la bendición no es solo para quien escucha, sino para quien obedece.
«Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos».
«Sin embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. Él sembró la eternidad en el corazón humano, pero aun así el ser humano no puede comprender todo el alcance de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin».
«No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no tienen el amor del Padre en ustedes. Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo; y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre».
«Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten».
«Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y también el mar».
«Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde la presencia de Dios, como una novia hermosamente vestida para su esposo».
«Oí una fuerte voz que salía del trono y decía: “¡Miren, el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos”».
«Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más».
«Y el que estaba sentado en el trono dijo: “¡Miren, hago nuevas todas las cosas!”. Entonces me dijo: “Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de confianza”. También dijo: “¡Todo ha terminado! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. A todo el que tenga sed, yo le daré a beber gratuitamente de los manantiales del agua de la vida. Los que salgan vencedores heredarán todas esas bendiciones, y yo seré su Dios, y ellos serán mis hijos”».
«Pero los cobardes, los incrédulos, los corruptos, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican la brujería, los que rinden culto a ídolos y todos los mentirosos, tendrán su destino en el lago de fuego que arde con azufre. Esta es la segunda muerte».
«No se permitirá la entrada a ninguna cosa mala ni tampoco a nadie que practique la idolatría y el engaño. Solo podrán entrar los que tengan su nombre escrito en el libro de la vida del Cordero».
«En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido; quiere que todos se arrepientan».
Frases del mensaje
Transcripción completa
Leer la predicación completa, palabra por palabra
Los timecodes corresponden al video entregado. La grabación arranca con la predicación ya empezada; los pasajes que el audio no dejó claros van marcados con [?].
Introducción: cada uno tenemos un lugar 00:00
Porque siempre el departamento de niños va a estar. Pero a veces la iglesia de Cristo no tiene la misma actitud. No sé si me explico: «vengo cuando puedo, vengo cuando quiero, vengo cuando a lo mejor necesito de Dios».
Creo que la iglesia de Cristo hemos caído —y me incluyo— en una dinámica que no es correcta. Vemos a Dios a veces como el genio de la lámpara maravillosa, como alguien al que necesitamos, o él tiene que darnos lo que queremos, porque si no nos enojamos y nos ofendemos y nos peleamos con él. Exigimos, pero no estamos dispuestos a dar.
Yo le quiero decir que en la iglesia de Cristo cada uno de nosotros tenemos un lugar específico. Yo le quiero decir que he venido a este lugar con diarrea aguantándome cuando estoy compartiendo, con la garganta mala, a veces sin dormir o manejando después de mucho. Entonces, ¿cuál es la diferencia de algunos de nosotros a los que les toca servir? Y si usted se está incomodando, ese es el propósito: que se incomode. No venimos a la iglesia —o al menos en esta iglesia— a encontrar sermones cómodos o centrados en ti. En este lugar, el centro y el único objetivo es adorar a Jesucristo.
La gallina y el cerdito 02:32
A veces me he sentido como aquel cuento que dice que estaba una familia que se estaban muriendo de hambre, y estaban en el corral el cerdito y la gallina. Y llega la gallina y le dice al cerdito: «oye, se está muriendo de hambre la familia, yo los amo». «Tú, yo también». «¿Y qué hacemos?» «Pues vamos a darles de comer». Y le dice la gallina: «pues vamos a hacer unos huevitos con tocino». La gallina puja y tiene el huevo, pero el puerquito se muere.
Y en la obra de Dios, en el camino de Dios, me he dado cuenta que algunos caminamos siendo gallinas y algunos caminamos siendo puerquitos. ¿De cuáles eres tú? No hemos sido llamados a ser discípulos de Jesucristo para estar en la comodidad.
A veces es triste, y pareciera ser que cuando una iglesia va caminando es el pastor, son los líderes los que no pueden faltar, los que siempre van a estar comprometidos, los que nunca van a decir no. Y el día de hoy yo te quiero decir, iglesia, que la responsabilidad la tenemos cada uno de nosotros.
¿Cuál es la diferencia de una persona —y me quito yo del ejemplo— que está completamente comprometida con Dios y ha decidido darle el primer lugar de su vida, pase lo que pase, con aquellas personas que son de doble ánimo: un día quieren y un día no quieren, un día hacen y otro día no hacen, y nunca se puede contar con ellos?
Oración de apertura 06:10
Padre, en esta hora yo te pido que tú prepares mi corazón, y que tu Espíritu Santo hable a mi vida y transforme las áreas de mi vida que no están bien delante de ti. Quiero ser un hijo fiel y quiero cumplir el propósito para el cual tú me hiciste. Te doy gracias, Señor. En el nombre de Jesús, amén.
El mensaje de hoy se llama «El final de la historia» 07:02
El conocer el final de la historia cambia todas las cosas.
Cuando tú llegas a una película en el cine y alguien por ahí te spoileó la película y te dijo lo que acababa: aunque te emociones, llores y grites, sabes lo que viene cuando termina. Entonces, aunque las cosas vayan mal, tú dices «al final no van a matar al Capitán América»; al final esos que están separados se van a casar y van a ser felices. ¿Estamos de acuerdo?
¿Qué pasaría si el día de hoy yo te dijera «el Espíritu Santo anoche se me apareció y me dijo que el número 23402 de la lotería va a tener el premio mayor»? No dudo que uno que otro va a ir y lo va a comprar. Cuando tú conoces el final de la historia hay cambios en tu vida, o te mueves de una manera diferente.
El mundo en el que habitas tiene un final 09:00
El día de hoy, iglesia, yo te quiero hablar de un tema que es importantísimo: el mundo en el que habitas tiene un final. Ya hay una historia que está escrita en la Palabra de Dios que va a pasar, quieras o no quieras, creas o no creas. Y es importante que el Espíritu Santo en esta hora te haga consciente de lo que va a pasar. No sabemos si en unos meses, en unos años, pero va a pasar, y es algo a lo que te vas a enfrentar. Si tú entiendes esto, tu manera de vivir la vida cristiana va a cambiar a partir del día de hoy: vas a dejar de flotar en el Evangelio, vas a dejar de ser un asistente a una iglesia, y te vas a convertir en un discípulo de Jesucristo.
Ir y hacer discípulos, no asistentes 10:02
La Biblia nos enseña en Mateo 28 del 18 al 20 que Jesús nos dejó una comisión, una tarea a toda la iglesia de Jesucristo: ir y hacer discípulos. No creyentes, no asistentes a una iglesia: discípulos. Aquel que está dispuesto a obedecer y vivir para su maestro. No ir a sentarse en una silla y en toda la semana no agarrar ni siquiera la Biblia, no tener un tiempo para doblar tus rodillas en oración al Padre.
Y no quiero decir que el que estés en todas las reuniones te hace más cristiano. El venir a esta reunión, el asistir, el compartir, el ser parte del trabajo de la iglesia no es lo que Dios quiere: él no quiere sirvientes. Pero un hijo que lo conoce, lo que quiere es servir, estar ahí, ser parte del cambio.
Me encanta que cuando Pedro vio enferma a su suegra le dice al Señor: «Señor, vamos a sanar a mi suegra». Y llega el Señor Jesús y ora por ella, y en el momento ella es sanada. Y después dice que en el momento ella se levanta y empieza a servir a Jesús. Me impacta eso: ese es un corazón agradecido, un corazón que entiende, un corazón de discípulo.
La escena está en Mateo 8:14-15 y Lucas 4:38-39; el pastor no dio la referencia en voz alta.
Por qué vamos a leer Apocalipsis 12:20
El día de hoy meditaremos en el libro de Apocalipsis, aunque tiemble la silla, porque el libro de Apocalipsis nos provee un adecuado final a la extraordinaria historia de la Biblia acerca de Dios y la humanidad. Esta humanidad como la conocemos, este mundo como lo conocemos, va a desaparecer.
Y muchos de nosotros vivimos amando este mundo con todo nuestro corazón. Hay una situación difícil y nos queremos teletransportar a otro lugar, porque amamos demasiado este mundo. Vivir conociendo el final de la historia debería ser determinante del cómo vivimos nuestra vida. Si tú sabes lo que va a pasar al final, debes cambiar tu manera de vivir, alineándote a que eso que va a llegar tarde o temprano esté listo para vivirlo de una manera correcta.
Muchos de nosotros vamos viviendo, como dice la canción, «un día a la vez». Y vivir un día a la vez, para un hijo de Dios, no es correcto: nosotros debemos vivir cada día con nuestra visión puesta en el Señor y en la eternidad, porque dice la Biblia en el libro de Eclesiastés que Dios ha puesto eternidad en el corazón del hombre.
Eclesiastés 3:11; el pastor citó el libro sin el versículo.
«Esta es una revelación de Jesucristo, la cual Dios le dio para mostrar a sus siervos los acontecimientos que deben suceder pronto. Él envió a un ángel a presentarle esta revelación a su siervo Juan, quien relató con fidelidad todo lo que vio. Este es su relato de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo. Dios bendice al que lee a la iglesia las palabras de esta profecía y bendice a los que escuchan el mensaje y obedecen lo que dice, porque el tiempo está cerca». Apocalipsis 1:1-3 (NTV)
Si Jesucristo está revelando eso, es importante, iglesia, que pongamos mucha atención. Fíjese: cuando vamos a la parte de abajo y vemos el asterisco donde dice «pronto», dice «o de repente, o rápidamente» — o sea que eso puede pasar en cualquier momento.
Juan estaba exiliado en la isla de Patmos, en una cueva, y en ese lugar tuvo esta revelación impresionante, y Dios le dijo que la escribiera. Y qué bendecidos estamos que todavía, después de más de dos mil años, podemos leer esa revelación, que es para ti, iglesia.
Y yo sería irresponsable, iglesia, si te estuviera ahorita hablando de todo lo que es el confort que a lo mejor necesitamos, y las bendiciones que necesitamos, y te dejara de leer lo que Dios me dice que te lea. Aquí está tu bendición: a los que escuchan el mensaje, pero no solamente lo escuchan —¿qué más?— y obedecen lo que dice. ¿Por qué? Porque el tiempo está cerca.
El día de hoy tú vas a salir bendecido, yo voy a salir bendecido, y va a ser nuestra decisión si venimos solamente a oír y estás en el celular chateando, o vas a escuchar y a obedecer. En este momento es como la parábola del sembrador: dice la Biblia que el sembrador salió a sembrar y lanzó semillas. Por eso lo primero que hicimos fue pedirle: «Señor, quiero que mi corazón, mi tierra, sea una tierra fértil, lista para recibir tu mensaje, porque yo quiero vivir conforme a tu voluntad».
Estamos demasiado entretenidos con tonterías 18:20
Yo sé que somos una iglesia que amamos a Dios, pero tenemos que caminar con nuestra vista puesta en lo eterno, iglesia. Estamos demasiado entretenidos con tonterías.
Hoy mi esposa me decía «mira qué bonito video», y era de un perrito muy gracioso —la verdad estaba hermoso el video— y le digo: «¿y si sabes qué es inteligencia artificial?». Dice: «no creo». Digo: «yo sí creo». Qué triste que casi el 80% de lo que le estás dando scrolling en tu Instagram o está fotoshopeado —porque el gordo se hace flaco, o el cachetón se quita los cachetes, o la mujer se pone de[?]— o son cosas de la inteligencia artificial, para tenernos como zombies, distraídos, deseando cosas que ni siquiera son reales. Cuando lo que es real, que está en la Palabra de Dios, está avanzando, y en cualquier momento Cristo puede venir y no nos encuentra preparados.
Iglesia, creo que hoy en día las iglesias deberíamos estar predicando a Jesús, deberíamos estar predicando que Cristo viene, deberíamos estar predicando que debemos santificarnos y vivir en una comunión íntima con Dios.
El desconocer el final nos puede distraer y hacer perder el camino 20:10
Juan mismo, que recibió esa revelación, también escribió Primera de Juan capítulo 2, versículo 15. Y el día de hoy yo quiero darte un consejo bíblico:
«No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no tienen el amor del Padre en ustedes. Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo». 1 Juan 2:15-16 (NTV)
Al leer, el pastor dijo «nada de eso proviene de Dios»; la NTV dice «del Padre». Es su paráfrasis, no una cita distinta.
¿Qué ofrece el mundo? El carro que tienes es el más bonito hasta que ves el de tu vecino. La casa que el Señor te dio y que estrenas es la más bonita hasta que entras a la de tu compadre. Y lo que era felicidad se vuelve en enojo, y ya estás pensando en cómo puedes hacer el upgrade.
Y el orgullo de nuestros logros y posesiones. No está mal tener cosas —yo tengo cosas, Dios me ha bendecido—. Lo que está mal es dar nuestra vida por esas cosas. Estar día y noche pensando en esas cosas, amar aquellas cosas y alejarnos del plan de Dios para nuestra vida. Eso es lo que está mal.
«Y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre». 1 Juan 2:17 (NTV)
Hay dos grupos de personas: el que vive para sí mismo, para sus deseos, y el que vive para agradar a Dios. Como dice el versículo: «buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas os serán añadidas».
Mateo 6:33; el pastor lo citó en Reina-Valera, no en NTV.
Puedes tener un carro, puedes tener diez, puedes tener cien; no hay problema. Puedes tener una casa, dos casas o diez casas; no hay problema. El problema es que ames más a esas casas, ames más a esos carros, ames más a esas cosas que a Cristo.
Yo te pregunto el día de hoy: las cosas que te hacen ser infeliz, ¿cuántas veces son por no tener este tipo de cosas? «Porque no logré mi objetivo, no logré aquel título, no logré aquella posición en el trabajo, no pude comprar el carro que quería, no pude ir de vacaciones a donde quería ir, y soy muy infeliz». Porque nuestra vida está centrada en eso.
No está mal tener; lo que está mal es darle la posición que no es adecuada. Cuando tú tienes a Dios sobre todas las cosas, eso se transforma en una tremenda bendición para tu vida y para tu familia.
¿Entonces cuál es el final de la historia? 26:20
Ya es un poco tarde, no me voy a tardar, pero es importantísimo este mensaje. Haz de cuenta que fuiste a ver Avatar y es de tres horas —ahí sí te las echas.
El pastor enumera este bloque en voz alta solo al llegar al tercer punto («Tres. Viviremos con Dios por la eternidad») y cierra con «y como último punto». Los dos primeros los introduce sin número; aquí se numeran en el orden en que los dio, sin agregar nada.
Uno — Un cielo nuevo y una tierra nueva 26:45
«Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y también el mar». Apocalipsis 21:1 (NTV)
O sea, un cielo nuevo, una tierra nueva. ¿Y la anterior qué? «Pero ahí yo tenía mis casas, pero ahí yo tenía mis inversiones, pero allí dediqué mi vida entera a construir. ¿Cómo que se va a acabar ese mundo?». Pues se va a acabar. Todo lo que hay ahora va a desaparecer, iglesia. Y creo que Cristo viene pronto. Y el día de hoy es un mensaje para despertar a la realidad, porque la Biblia lo dice.
Es más, también el mar: Vallarta, Cancún, todo. Así es que ve desde ahorita, aprovecha; es más, en septiembre ya es temporada baja. Eso va a desaparecer, iglesia.
Entonces yo hago una pregunta: si todo lo que hay ahora va a desaparecer, ¿por qué damos nuestra vida por tener posesiones? ¿Por qué centramos nuestra alegría y el propósito de nuestra vida en hacer riquezas, si todo eso va a desaparecer? No lo digo yo, lo dice la Palabra de Dios.
Dos — Habrá una nueva ciudad 29:15
Pero ahí no termina; ahí viene la buena noticia: habrá una nueva ciudad.
«Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde la presencia de Dios, como una novia hermosamente vestida para su esposo». Apocalipsis 21:2 (NTV)
Una nueva ciudad creada por Dios. Entonces, si va a existir una nueva ciudad, te quiero preguntar algo: ¿no valdría la pena invertir en ella?
Algunas veces me han dicho amigos o corredores de bienes y raíces: «oye Gerardo, en tal lugar se va a abrir un área y ahorita los terrenos están baratos, ¿no quieres comprar uno?». Y he tenido la oportunidad de invertir en algunos terrenos; algunos han jalado, algunos no. Pero te digo algo: lo que la Biblia dice es infalible.
Y la pregunta para ti el día de hoy es: ¿qué estás invirtiendo en la eternidad? ¿Ya tienes de perdido un cachito de tierra? ¿Ya tienes una casita? ¿O vas a brincar así nomás —«ay, fui salvo, pero pasé»—?
La Biblia nos enseña que hay galardones, que hay promesas para aquellos que son fieles aquí en la tierra. Todos, por gracia, cuando creemos en Jesucristo recibimos la salvación. Pero muchos de nosotros nos estamos esforzando, desgastando, muriendo por lo que hay en este mundo, y nos olvidamos de lo que hay en la eternidad.
Por eso te decía que yo a veces aquí he predicado con diarrea, sin poder hablar, después de manejar, porque amo al Señor con todo mi corazón y entiendo el papel que me ha dado. Y sé que el día de mañana voy a llegar a esa ciudad, y aunque el Señor no me dé ni un pedacito de tierra, con que me dé un abrazo y un beso y me diga «bien, siervo fiel, hiciste lo que te mandé a hacer, hijo» — con eso es suficiente.
Tú naciste con un propósito en este mundo. Cada uno de nosotros. No nomás el pastor ni el pianista: cada uno que esté en esa silla sentado escuchando, en el YouTube o en la televisión. Y si somos fieles al Señor Jesucristo, si lo recibimos en nuestro corazón, un día estaremos en esa nueva ciudad.
¿Qué estás invirtiendo para la eternidad? Porque todo lo que haces, lo haces para lo que se va a quedar aquí y no para lo eterno. Iglesia, ¿sabes qué es algo que puedes llevar a la eternidad? Yo no te puedo decir si puedes comprar un pedazo de tierra allá, pero sí sé algo que puedes llevar: a la gente que amas, que está alrededor de ti, que no conoce a Jesús. Y muchas veces no somos capaces ni siquiera de invitar a una persona aquí. ¿Tiene sentido vivir de esa manera?
Tres — Viviremos con Dios por la eternidad 33:25
«Oí una fuerte voz que salía del trono y decía: “¡Miren, el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos”». Apocalipsis 21:3 (NTV)
Ahí vamos a estar, iglesia. Dios mismo estará con nosotros.
Entonces la pregunta es: si vamos a estar con Dios por la eternidad, ¿por qué te esperas hasta llegar allá para empezar a construir una verdadera relación con él? ¿Por qué no empezar desde ahora? ¿Por qué no empezar a vivir en este mundo como si ya estuviéramos en ese lugar a donde vamos a ir? ¿Por qué no empezar a conocer a Dios y su amor en cada momento de nuestra vida?
Y es aquí, en la Biblia, la Palabra de Dios. Por eso me esfuerzo y mando un video casi diario por los últimos cinco años, para decirte: lee la Palabra, conoce a Jesús. Cada vez que tú abres la Biblia estás viendo a Jesús a los ojos, iglesia. No te creas todo lo que predica el pastor; por favor, ve y compruébalo en la Biblia —aunque yo no le digo mentiras, no se asuste.
Cuatro — El sufrimiento se irá 36:08
Y esta es una buena noticia para aquellos que hemos llorado, para aquellos que tenemos una pena, para aquellos que hemos pasado situaciones difíciles en nuestra vida. Y una promesa para ti: el sufrimiento se irá.
«Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más». Apocalipsis 21:4 (NTV)
No va a haber llanto, no va a haber dolor, no va a haber tristeza y no va a haber muerte. Quiere decir que vamos a ser eternos, iglesia.
¿Vale la pena arriesgarte a vivir sin Cristo? Te pregunto: ¿vale la pena vivir de una manera irresponsable, sin conocer a Jesús, sin construir una relación con él desde aquí? Claro que no, iglesia. Claro que no.
Que no haya tristeza, que no haya dolor —claro que va a haber; estamos en el mundo, nos lastimamos, nos golpeamos, nos tropezamos, es normal—. Pero va a haber un momento donde no va a haber nada de eso, y ese momento va a ser cuando estemos en la presencia de Dios.
Último punto — La herencia y la promesa no es para todos 37:20
Esa promesa no es para todos, pero sí para ti, que eres hijo de Dios.
«Y el que estaba sentado en el trono dijo: “¡Miren, hago nuevas todas las cosas!”. Entonces me dijo: “Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de confianza”. También dijo: “¡Todo ha terminado! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. A todo el que tenga sed, yo le daré a beber gratuitamente de los manantiales del agua de la vida. Los que salgan vencedores heredarán todas esas bendiciones, y yo seré su Dios, y ellos serán mis hijos”». Apocalipsis 21:5-7 (NTV)
¿Para quién es esta promesa? Para los que salgan vencedores. Para aquellos que bebieron de esa agua que es el Espíritu Santo. Para aquellos que conocieron y se entregaron a Jesucristo y vivieron una vida de íntima comunión con él.
Dios nos ha puesto en este mundo, iglesia, pero no somos de este mundo. No te enamores de todo lo que ves, de todo lo que el mundo, las redes, la televisión, la mercadotecnia te dice: enamórate de Cristo y ponlo en primer lugar de tu vida. Esa es la verdadera manera de vivir.
Los que no entran 39:10
Porque te quiero decir que no va a ser felicidad para todos. ¿Por qué lo digo? Porque la Biblia lo dice.
«Pero los cobardes, los incrédulos, los corruptos, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican la brujería, los que rinden culto a ídolos y todos los mentirosos, tendrán su destino en el lago de fuego que arde con azufre. Esta es la segunda muerte». Apocalipsis 21:8 (NTV)
Tú puedes decir: «híjole, yo todavía caigo en algo de esto, de repente hago algo de esto». Pero hay una gran diferencia entre a veces caer o equivocarte —porque no somos perfectos y vamos a seguir cayendo— y practicarlo como si fuera deporte, y emocionarte y hacer eso sabiendo que eso no le agrada a Dios.
¿De cuál grupo eres, iglesia? ¿De aquellos que han sido limpiados con la sangre de Cristo y se esfuerzan en vivir una vida que honra y glorifica a Dios? ¿O de aquel que se deleita en el pecado y no quiere nada con Dios? Hay un destino para cualquiera de los dos.
Y te quiero decir que hay una historia escrita que se va a cumplir. Que tu vida, que tus decisiones y todo lo que eres esté enfocado en vivir conforme a la voluntad de Dios y al propósito de Dios para tu vida, para que un día todos nosotros los que estemos aquí podamos vivir por la eternidad con Jesucristo.
Ese es el deseo en el corazón de Dios, porque dice la Biblia que el deseo de Dios es que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento, que vengan al Evangelio de Cristo.
2 Pedro 3:9, parafraseado; el pastor no dio la referencia.
No se permitirá la entrada a la idolatría 41:25
«No se permitirá la entrada a ninguna cosa mala, ni tampoco a nadie que practique la idolatría… Solo podrán entrar los que tengan su nombre escrito en el libro de la vida del Cordero». Apocalipsis 21:27 (NTV)
¿Qué es la idolatría? La idolatría ocurre cuando el corazón humano coloca cualquier cosa creada por encima del Creador. Cuando tú estás colocando cualquier cosa creada —un ídolo, un personaje bíblico, porque todos fueron creados: hombres y mujeres de la Biblia, todos fueron creados; el único que es no creado es Dios—. Cuando tú pones en un lugar de honor y adoras alguna divinidad o alguna cosa de este mundo antes que a Dios, eso es idolatría. Y el Señor no le da su gloria a nadie, solamente a él.
Entonces, si no se permitirá la entrada, ¿a quién sí? Solo podrán entrar los que tengan su nombre escrito en el libro de la vida. ¿De quién? Del Cordero, de Jesucristo. Él es el único que puede darte acceso a la vida eterna, él es el único que te puede llevar a esa ciudad prometida, él es el único que te puede garantizar esa vida eterna: el lugar donde no habrá sufrimiento, donde no habrá dolor, donde no habrá más muerte, y donde habitaremos por la eternidad.
Cierre 43:20
Iglesia, si te incomodé, perdóname, porque no es mi intención. Pero no te incomodé yo: es la Palabra de Dios, es el deseo en el corazón de Dios, y es mi deseo que cada uno de los que estemos aquí estemos un día en esa ciudad.
Porque si hay algo que todos los que estamos aquí vamos a experimentar es o la muerte o la venida de Cristo. Pero vamos a estar delante de él, vamos a ser juzgados, y vamos a llegar a la vida eterna o a la condenación eterna.
Y vas a llegar a la presencia de Dios y el Señor va a decir: «¿cuál es tu nombre?». «Gerardo Uribe». «Se me hace que no estás». «No, búsquele, búsquele». «Gerardo… no, no eres Gerardo». «Juan Gerardo Uribe Vázquez —por eso no me encontraba—». «Pásale al gozo de tu Señor». Y yo voy a entrar encontento. Yo le voy a decir: «Señor, aquí vengo con toda mi familia». Dios nos va a pedir cuentas por toda nuestra familia.
Llamado 45:05
Si hay alguien aquí el día de hoy que, si esta noche muriera, no tiene la seguridad de que iría al cielo, yo te invito a que este día marque tu vida y entregues tu vida a Jesucristo. Él es el que te garantiza la vida eterna, porque él murió por ti en la cruz del Calvario y pagó el precio de la eternidad. Y a partir del día de hoy el Señor va a empezar a transformar tu vida conforme a su voluntad.
Y es el deseo en el corazón de Dios que cada uno de nosotros empecemos a vivir conociendo el fin de la historia, dejando de afanarnos por lo que hay en el mundo —que se va a acabar— y amando a Cristo sobre todas las cosas.
Señor Jesús, en esta hora yo reconozco que soy pecador. Reconozco que no he vivido una vida conforme a tu voluntad. Te pido perdón, Señor. El día de hoy yo te recibo como Señor y Salvador de mi vida. Espíritu Santo, ven y lléname, enséñame, guíame, enséñame a vivir como tu hijo. Gracias, Señor, por la salvación que tú me das el día de hoy. Te amo y te doy gracias, en el nombre de Jesús. Amén.
Y que ni uno solo se quede fuera.